HISTORIA

Pergamino que posee la Hermandad en el que el Papa Inocencio VIII concede indulgencias plenarias a los Hermanos de la Hermandad de Jesús Nazareno, sita en el Convento de San Francisco, la importancia radica en que este Papa, reinó entre 1484 y 1492, lo que podría confirmar la antigüedad de la Hermandad.

escudos

Los orígenes fundacionales de esta Hermandad están datados en el año 1585. El día 1 de Noviembre de 1584, un grupo de oficiales del gremio de toneleros, acudieron al convento de San Francisco para decidir en una reunión fundar la Hermandad de San Andrés. Designaron entonces una comisión encargada de redactar las reglas. Redactadas las mismas, el grupo reunido para constituirse en cofradía presentó en Sevilla una doble petición: la de que fuera esta cofradía eregida canónicamente y que sus reglas fueran aprobadas. Estas primeras Reglas fueron aprobadas el 14 de Junio de 1585.

Un Triptico que se conserva en la Hermandad en el cual se recogen una serie de  Bulas  papales en el que el Papa Inocencio VIII concede indulgencias plenarias a los Hermanos de la Hermandad de Jesús Nazareno, sita en el Convento de San Francisco, es de importancia la mención de Inocencio VIII (Giovanni Battista Cybo (Papa 1484-1492) , porque no se aviene con la fundación documentada de la cofradía el 1 de noviembre de 1584: cf. J. L. Repetto Betes (coord.), 'La Semana Santa de Jerez y sus cofradías. Historia y Arte', I, Jerez de la Frontera, 1996, p. 326; y para mayor refrendo, J. Jácome González - J. Antón portillo, 'Origen y fundación de las cofradías de San Andrés y de los Nazarenos', en 'Diario de Jerez', 11-V-2010 (en esta misma sección 'La ciudad de la historia').

Hasta el año 1604 aparece esta Hermandad con este título. Anterior a 1641 ya existían datos de una cofradía que tiene por titular a Jesús Nazareno. Se trata de un periodo activo de la cofradía entre los años 1641 a 1673. Punto decisivo a la hora de determinar el cambio de la Hermandad gremial a Cofradía de penitencia, así como la propia fecha de su fundación, es su agregación a la Cofradía de Cristo Nazareno y Santo Crucifijo de la iglesia romana de San Marcelo.

En 1673 pasa esta cofradía a una capilla que existía en el compás de San Francisco, propiedad de la familia Corral de la Cueva, titulada Capilla de Ánimas y situada en la portería del convento. Ya en este año quedaba patente que en la capilla había que habilitar un lugar de enterramiento para los hermanos. En este año de 1973 la capilla contaba con tres imágenes; San Andrés, Jesús Nazareno y un Crucificado. La advocación mariana ya existía en el siglo XVIII y era la actual imagen de Nuestra Señora de los Dolores, cedida a la Hermandad de las Tres Caídas el 4 de Febrero de 1941.
Con la invasión francesa fue despojada esta Hermandad de muchos de sus enseres. Las imágenes fueron depositadas en la R.I. Iglesia Colegial. Retiradas las tropas francesas, vuelven en 1813 al recinto conventual. En el año 1840 fueron destruidos los recintos del Convento de San Francisco, quedando sólo la iglesia, trasladándose la Hermandad a ocupar sede canónica en la Iglesia de San Agustín.
En 1851 se concede la Iglesia de San Juan de Letrán, siendo concedido en Diciembre de 1852. No terminaron aquí los avatares para esta Hermandad. En la revolución de 1868 es desalojada la iglesia para dar cabida a un destacamento de zapadores, trasladándose las imágenes a la vecina iglesia de Santo Domingo, en la capilla del Rosario. Posteriormente al cerrarse al culto la citada iglesia, son trasladadas las imágenes a la casa particular del Mayordomo. Desde 1874 hasta nuestros días, son veneradas estas benditas imágenes en su sede canónica de la Capilla de San Juan de Letrán.
La historia de esta Hermandad de Jesús Nazareno sería interminable. La procesión devotísima de esta Hermandad, hizo que la noche del Jueves al Viernes Santo quedara para siempre como la “Noche de Jesús”, una noche de devoción. Y aún cuando luego se cambiara en algo por las circunstancias, como consecuencia de la larga tradición devocional previa, la procesión resultante siguió siendo algo magnífico y de verdadera devoción popular, como es lo es todavía, que hacen de la procesión de Jesús Nazareno una de las glorias más puras y auténticas de la Semana Santa de Jerez.

Memorica histórica. (Escrita por Andrés Hidalgo y Ortega-Mayordomo de la hermandad - 1887)

1-Siglo XVI. Hdad de San Andrés

A cuan alto grado se levantara el espíritu religioso de nuestros padres, bien lo demuestra el gran numero de Hermandades y Cofradías, que se erigieron en las Iglesias de esta ciudad, principalmente en los siglos XV, XVI y XVII, en los cuales tan católica apareció a los ojos del mundo, la noble e hidalga nación española.
La ciudad de Jerez, desde los días de su reconquista, no había dejado descansar ni un solo instante las valerosas espadas de sus hijos, que continuamente peleaban contra los vecinos moros, acorralados en el exiguo reino de Granada. Después de conquistado por los Reyes Católicos, Jerez descansó algún tanto, y sus nobles hijos, señalados por su valor, bien demostrado en cien batallas, supieron distinguirse por su piedad.

La apostasía del sacrílego Lutero hizo desertar de la Iglesia Romana a las naciones del Norte de Europa, y esta separación tan saludable para los pueblos que permanecieron fieles, avivó la fe de los Católicos, especialmente la de los españoles, los cuales, como queriendo indemnizar a su madre la Iglesia de la pérdida que sufriera por, la apostasía de tantos hijos rebeldes, llevaron la luz del Evangelio á las más apartadas regiones, más ávidos aún de atender al Reino de Cristo, que de ensanchar sus conquistas materiales. Las congregaciones piadosas, las casas de misericordia, los monasterios, se multiplicaron como por encanto, y la ciudad de Jerez, ciertamente que no fue en zaga á ninguna de la nación, en dar ejemplos de acendrado Catolicismo.

Como fruto natural de la piedad de nuestros antepasados, se fundaron muchas congregaciones de fieles de ambos sexos, trayendo su origen de muy antiguo, quizás algunas desde los días de la reconquista; más no puede señalarse fecha cierta de sus creaciones, ni se conocen los nombres de los fundadores.

Los gremios á su vez formaron devotas Hermandades, siendo contados los vecinos que no pertenecían á algunas de ellas. Estas asociaciones se reunían pare tener ejercicios piadosos y practicar obras de caridad, siendo uno de sus actos más solemnes, congregar los hermanos en la Semana Santa, para visitar los sagrarios.

En estas procesiones, iban los hermanos con hachas encendidas, y se llamaban entonces Cofradías de Luz, ó iban disciplinándose públicamente y entonces; se decían de penitencia o de sangre, en otras había hermanos de ambas clases y tomaban entonces ambos hombres. El aparato de estas procesiones era muy sencillo; los hermanos caminaban en dos alas, yendo presididos por un Sacerdote que llevaba un Crucifijo, é iban meditando alguna escena de la Pasión de Cristo, mas sin llevar imagen alguna que figurase el paso que era objeto de su meditación.

Una de estas cofradías era la del Apóstol San Andrés, establecida desde tiempos antiguos, en el Real Convento de San Francisco de esta ciudad no consta la fecha de su fundación: algunas la han remontado al siglo décimo cuarto, más sin presentar datos ni documentos que lo acrediten. Tampoco se tiene noticia cierta de su fundador ó fundadores, más con bastante fundamento se creyó por mucho tiempo en Jerez, que esta Hermandad fue erigida por el gremio de Toneleros, teniendo a su favor esta opinión, la antigua costumbre que duró hasta principios de este siglo, que los individuos del citado gremio sacasen de la Capilla de Jesús Nazareno el día del Corpus, la imagen de San Andrés, con una bandera encarnada, en cuyo centro tocando en sus ángulos extremos, campeaba una cruz de color verde en esta forma, X, cruz llamada comúnmente de aspa o de San Andrés.

Creemos que bien pudieron ser los toneleros fundadores de dicha Hermandad, porque de antiguo los individuos de este gremio, habían escogido por su Patrón al mismo Sto. Apóstol, en cuya aserción pudieran aducirse algunos testimonios. Bástenos decir en su confirmación que el gremio de Toneleros de Sevilla, tenia hospital y cofradía de este Santo; el primero desapareció en la reducción de hospitales, hecha en 1.587, y la Cofradía en el transcurso de los años y después de bastantes vicisitudes, se convirtió en Hermandad del Santo Cristo de la Salud, tres necesidades de Maria Santísima, y Sagrada Resurrección de Ntro. Sr. Jesucristo, que aún subsiste en su capilla propia en el barrio de la Carretería. Del mismo modo pudo suceder á la Cofradía de San Andrés de Jerez, la cual siendo fundada por el gremio de Toneleros; más tarde sostenida por los mismos, se convertiría en Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima del Traspaso.

El entusiasta Jerezano Don Juan de Trillo y Borbón, a quien menciona el malogrado señor Parada y Barreto, en su obra Hombres ilustres de la cuidad de Jerez de la Frontera, siendo en 1813 Hermano mayor de esta Cofradía, recopilo cuantas noticias pudo sobre su origen, escribiendo con este objeto una Memoria que aún se conserva de su puño y letra en un libro de acuerdos de la Hermandad, que empezó en el citado año.

Allí se esfuerza el dicho Trillo en probar, que no fueron los toneleros fundadores de la Cofradía de San Andrés, debiendo estos únicamente .a un acto de condescendencia de la de Jesús Nazareno, poder sacar de su capilla en el día del Corpus en procesión, la imagen y bandera de San Andrés, no dando origen la Cofradía de este Santo a la de Jesús Nazareno, y si habiendo esta desde muy antiguo escogido por su Patrón al Santo Apóstol.

No pudiendo dar un dato fijo sobre los fundadores de esta Cofradía, diremos únicamente que principios del siglo XVI estaba ya de cierto erigida, siendo aprobada su regla, por el Provisor en 6 de Junio de 1 585.

Debido quizás al notable incremento que en los siglos diez y seis y diez y siete tuvieron las bellas artes en Sevilla, y como protestando contra la guerra que los sectarios del protestantismo. hacían; a las sagradas imágenes, o quizás también motivado por el mandato del Arzobispo Don Fernando Niño, dado en 1.603, en que ordenaba quo las Cofradías de Sevilla, hiciesen por la Semana Santa estación a la Iglesia Catedral para ser vistas por el Prelado, empezaron a salir en andas o parihuelas las imágenes de los pasos dolorosos que cada cofradía meditaba, pareciéndonos que a imitación de la diócesis, empezarían a hacer lo mismo las de Jerez, sacando en procesión la de San Andrés desde entonces, la devota efigie de Ntro. Padre Jesús con la cruz acuestas.

2-.Siglo XVII. Hdad de Jesús Nazareno

Esta Venerable Hermandad empezó a llamarse en el siglo XVII de Jesús Nazareno, perdiendo enteramente su antigua y primitiva denominación de San Andrés; no obstante la devoción de la Cofradía a su Santo Patrón, no decayó nunca mientras permaneció en su capilla del Compás de San Francisco, haciéndole solemne función; en su día, treinta de Noviembre, todos los años.

Azulejo Antigua capilla Jesus Nazareno convento San Francisco JerezEn 1641, la Hermandad de Jesús Nazareno ya cita como hemos dicho en San Francisco, celebro en los días 18,19 y 20 de Abril ante Juan de Ocaña, Escribano publico de Jerez, varios tratados con la comunidad del mismo convento. En virtud de los cuales los PP. Observantes, otorgaron escritura de donación a favor de la Cofradía, de una capilla situada en el claustro, entre el Erario de la ciudad que en el se hallaba, y la capilla de Los caballeros Lorenzo, conocida por la de los Mártires. La Hermandad conforme con lo-pactado en dicha escritura, tomo posesión de ella y convenientemente separada coloco allí la imagen de: Nuestro Padre Jesús.

Su permanencia en esta capilla fue solo de treinta y dos años, pues en 1673, la permutaron con otra que estaba en la portería y era conocida por capilla de las Ánimas. Pertenecía a los señores D. Alonso y D. Francisco del Corral y de la Cueva, los que la habían recibido de la Comunidad, en señal de agradecimiento, por haber contribuido los citados caballeros, con 3oo ducados para la obra del claustro. A1 haber esta permuta, fue necesario sacar la escritura otorgada en 1641, más se vio que el mencionado Juan de Ocaña, ya difunto, no la había extendido con otras muchas en su Registro de escrituras públicas, teniendo que recurrir a la Comunidad para que la otorgase de nuevo, como lo hizo dando sus poderes a su administrador y sindico general Don Guillermo Con, en 16 de Abril del mismo año, ante Felipe Martín de los Cameras, escribano público. Hecha esta nueva escritura se hizo la permuta, tomando la Hermandad posesión de su nueva capilla, en veinticuatro días del mismo mes y año.


Esta capilla mucho mas bella y espaciosa que la anterior, lindaba por su frente con el refectorio del convento, par el costado izquierdo con el claustro de Poniente, al cual tenia puerta, por el derecho con la calle ó Compás conocida por patio de San Francisco, y por ultimo con la portería.

La antigua capilla sirvió después con el beneplácito de sus duelos, para guardar los utensilios de la misma y al convento para depositar los efectos de su sacristía.

Esta nueva capilla fue reparada y ensanchada por la Cofradía de tal modo, que sin temor de equivocarnos, se puede asegurar que la edificaron, convirtiéndola en uno de los más bellos y devotos santuarios de la ciudad. En ella llegó a tal grado de prosperidad y á tal apogeo que era la admiración de todos; baste decir que según tradición que ha venido hasta nosotros, llego a costar más de mil hermanos devotísimos de Nuestro Padre Jesús y fervorosismos en promover su culto, contando en su número á las personas más calificadas y piadosas de la población.

3-.Siglo XVII XIX.

También reunió algunos bienes, consistentes en ciertos censos que cobraba y en veinticuatro y media aranzadas de tierra en el pago del Amarguillo, procediendo esta ultima donación del testamento de D. ° Leonor Melelendez Chacón y Trugillo, otorgado en 21 de Noviembre de 1735 con obligación de celebrar una fiesta el Segundo o tercero día de Pascua de Resurrección.

Desde su instalación en esta capilla, hasta el año de 1840 que fue derribada por la revolución , la época más azarosa que atravesó la Hermandad, fue la de la invasión francesa, en la cual llego á: tal estado de postración, que solamente la fe inquebrantable y la viva devoción de los antiguos hermanos, pudieron levantarle de su casi total ruina.
Para referir la atroz profanación que sufrió la capilla de Nuestro Padre Jesús, copiaremos á el mismo D. Juan de Trillo, en el libro de Memorias y acuerdos ya citados: Dice así:

"En Domingo cuatro dial del mes de Febrero de 1810, siendo Hermanos mayores de esta Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de esta ciudad de Jerez de la Frontera, los Sres. D. Miguel de la Torre y D. Nicolás Blanco, y Mayordomo el Sr. D. Diego Bravo, Pbro. Prebendado de esta Iglesia Colegial, siendo como la hora de las once de la mañana (que hasta ella misma con su lluvia lloraba su desconsuelo y tristeza) entraron en esta ciudad las tropas francesas, crueles y enemigas, y habiendo profanado varios templos, conventos y capillas, y hecho infinitos ultrajes e insultos en sus edificios y moradores, que aun todavía lloramos y lloraran nuestros sucesores, toco esta infeliz suerte a esta capilla e iglesia donde se venera la efigie de Nuestro Padre Jesús Nazareno y su Santísima Madre dolorosa con el título del Traspaso, de la cual es titular el Señor San Andrés Apóstol, saqueándola, destrozándola y robando de lo más rico y precioso de ella, hasta cometer el ultraje de llegar con sus indignas manos a robar de la misma cabeza de Nuestro Padre, las potencies de plata que tenia, robando igualmente de su sacristía los ornamentos y demás utensilios de ella, tirando y descuadernando sus misales y jugando con una cruz grande de madera que está en la dicha sacristía, (funda donde se guardaba la de carey que el Señor saca sobre sus hombros en la Cofradía) haciéndola pedazos á esta y á la que en si guardaba para quitarle las cantoneras, filetes y atributos de la Pasión, de plata, con que estaba guarnecida.

Descerrajando puertas, pasaron después al almacén alto, donde en un armario hecho al intento, estaban la túnica bordada que el Señor tenia y había estrenado tres años antes, tan preciosa y costosa que había importado so valor y hechura 22.000 reales vellón, y robándola con otra de su Santísima Madre, también nueva y bordada, la que no había estrenado á causa de esperar se le bordase el manto igualmente con la túnica y capa de San Juan, también bordadas. El palio de terciopelo morado, bordado de oro, sus cenefas y cielo con el escudo de la Hermandad, cuyo palio y preciosa alhaja, llevaba el Señor tras de si en la Cofradía. Las cenefas de plata de martillo de las andas de la Virgen y el cielo de esta que era de terciopelo celeste con estrellas de plata, por quitar estas fueron desgarradas y hecho muchos pedazos.

La cenefas, insignia que salía en la Cofradía y era de terciopelo carmesí con las cuatro letras S. P. Q. R. que eran de plata de martillo también lo robaron. Con la trompeta y otras cosas de menos valor, y pasando y echando por tierra la puerta de la otra habitación o almacén, 317
cirios, de libra y media de cera cada uno, sin estrenar, que de los clavitos que están en las vigas
estaban colgados cuya cera existía intacta á causa de que el año anterior, esto es el de 1809, no salio la Cofradía por estar lloviendo el Viernes Santo. Procedieron estos inicuos enemigos del nombre cristiano después a descerrajar y destrozar tres cajas grandes y un guardarropa donde se custodiaban 422 túnicas que esta Hermandad tenia de su propiedad para sus cofrades y hermanos que llevaban Cruz de penitencia, quienes por ella contribuían con la limosna que les dictaba su devoción.

En una palabra; después de tan horrible saqueo procedieron a destrozar y hacer pedazos algunos bancos, el cajón de la Iglesia por registrar su cepo, el camarín de Nuestro Padre, cajones y retablo de la sacristía, etc., y aun las mismas efigies de Nuestro Padre Jesús y la de su Sma. Madre hubieran sido víctimas de su furor diabólico, a no ser por el celo de un Eclesiástico devoto, que a riesgo de su misma persona; se opuso sacándolas de las mismas manos y poder de tales malvados y llevándolas tapadas con su manto en hombros de unos mandaderos, las deposito en la Iglesia mayor Colegial de esta ciudad. Las de San Juan, San Andrés y otras pinturas fueran custodiadas en casas particulares de esta ciudad.

Posesionados del Convento de San Francisco y de esta capilla, hicieron a esta almacén de paja para sus caballos, con cuya paja que dejaron sobrante a su retirada, se hizo y costeo de plata y hechura la lámpara que de este metal tiene en el día Nuestro Padre delante de su altar (1) y se previene que entre la dicha paja se encontró la Bula de pergamino, original de todos los privilegios, gracias é indulgencias concedida; por el Pontifice a esta Iglesia y a sus cofrades, cuya Bula está pasada y aprobada por el Tribunal y Comisaria de la Santa Cruzada, quemando después las tres gradillas del monumento que se le pone a Nuestro Padre la Semana Santa; los bancos grandes donde se ponen los pasos en estos días, y pasando a la capilla que está en el claustro del referido Convento, robaron el depósito o habitación de madera donde la Hermandad guardaba las urnas doradas de los pasos y quemaron sus banquillos; quemando, rompiendo y destrozando, por último, hasta los libros de memorias, cabildos y acuerdos y otros donde se anotaban los hombres y mujeres por hermanos de esta hermandad para ganar sus gracias e indulgencias, y otras muchas cosas que solo los ojos que lo vieron podrán creerlo y no nuestros venideros, por mucho que se les diga". Así concluye el hermano Trillo de narrar los desafueros cometidos por los sacrílegos invasores en la capilla de Nuestro Padre Jesús, de la cual como hemos visto, fuera de las sagradas imágenes y del casco de la iglesia, no se salvo nada.

En 27 de Agosto de 1812, se retiraron los franceses de Jerez, y desde luego empezaron los hermanos más fervorosos a tratar de la traslación de las imágenes de Nuestro Padre Jesús y de la Dolorosa que permanecían en la Colegial a su capilla; mas siendo empresa muy ardua por lo mucho que había que gastar en su rehabilitación, determinaron hacer Junta general, haciendo para esto un memorial á el Alcalde D. Pedro de Torres, con fecha de 6 de Febrero de 1813, quien la concedió el 8 del mismo. Merced a la licencia alcanzada, se celebro la Junta en 21 del mismo mes y año, siendo presidida por el Presbítero Don Diego Bravo, Prebendado de la Insigne Iglesia Colegial.

En esta Junta se hicieron elecciones, saliendo por hermanos mayores, Don Francisco Palomino y Don Juan de Trillo y Borbón, y Mayordomo, D. Dionisio La iglesia. Presbítero. Celebrada después por los tres Junta secreta, determinaron empezar cuanto antes la reedificación, que tal puede llamarse, de la capilla y, sacristía, adquirir lo más necesario para celebrar el Santo Sacrificio y trasladar las Sagradas imágenes.

Al siguiente día, esto es, el 23 de Febrero, empezó la reparación con tal actividad y tan gran numero de operarios que en el corto espacio de once días, parece increíble que la capilla fuese restaurada y la sacristía provista de los ornamentos y útiles necesarios, siendo todo propio.

El Domingo primero de Cuaresma, 7 de Marzo de 1813 fueron las sagradas imágenes, después de tres a años, un mes y cuatro días desde que salieron de ella como ya hemos visto, trasladadas a su Capilla en procesión. Esta se hizo con la mayor solemnidad posible; se convidaron a ambos Ilmos. Cabildos, los cuales expusieron sus causas para no asistir. Igualmente se convidaron los Santos Rosarios de la Divina Pastora que salía de San Dionisio, y el de Ntra. Sra. de las Angustias que salía de su Iglesia, quienes asistieron con el mayor lucimiento y con toda decencia, trayendo multitud de faroles que hacían el acto más vistoso. Salio la procesión de la Colegial con mas de 400 cirios encendidos, sin contar las luces de los Rosarios, yendo los pasos preparados del mejor modo posible, como salen el Viernes Santo.

Hablando de esta traslación, dice el citado Trillo: "Formaron una procesión lucidísima; dirigida con la mayor decencia y rumboridad, contribuyendo á ello la multitud de gentes de ambos sexos que movidos de su devoción o curiosidad, habían por sus calles concurrido para ser espectadores de este triunfo y desagravio. El jubilo se aumentaba con el repique de campanas de la Iglesia Mayor Colegial, como de las Iglesias por donde pasaba la procesión, la iluminación y compostura de las casas por cuyas calles transitaba, y las dos capillas de música que llevaba, la una delante del paso de Nuestro Padre cantando el Miserere y la otra delante de el de Nuestra Madre cantando el Stabat Mater.

De esta manera, saliendo de la Colegial poco después de las oraciones, hizo su grandeza y magnificencia no pudiesen llegar las efigies a su capilla, no obstante haberse acortado en todo lo mas posible la estación hasta muy cerca de las diez de la noche; par cuya causa y lo tarde que ya era se omitió el sermón que tenia convidado y, preparado para predicarlo a su entrada, el P. Jubilado Fr. Francisco Arias, guardián del nominado Convento de San Francisco. ^Bendito sea Dios. Cuantos prodigios ejecuta la fe de los que tienen en su corazón amor y entusiasmo por una buena causa! La Hermandad de Jesús Nazareno, que al principiar el año de 1813, absolutamente nada tenia, fuera de las sagradas imágenes, pudo bajo la dirección de los fervorosismos hermanos mayores Trillo y Palomino, el Viernes Santo 16 de Abril del mismo año,
hacer su acostumbrada procesión con toda decencia, habiendo celebrado en aquella Cuaresma un suntuoso Setenario, con tai esplendor, que por mucho tiempo fue memorable en la ciudad.

En 21 de Febrero de 1813, se entregaron en la Hermandad los dichos hermanos mayores, recibiéndola deshecha y casi del todo perdida, y en 20 de Mayo del mismo año, dieron cuenta de su cargo, entregándola restablecida sólidamente, y totalmente desempeñada. Seamos lícitos hacer mención honorífica de tan beneméritos Hermanos, dignos de nuestra admiración y de ser imitados
.
Al escribir el citado Trillo los trabajos que se pasaron, y los afanes que costó levantar la Hermandad en el corto espacio de cuatro meses, se explaya en acciones. De gracias á Dios Nuestro Señor, viendo en todo el dedo de su Providencia, y lleno de fervor, exhorta á los hermanos venideros, a no desmayaren las tribulaciones y contrariedades que se presenten, sino á levantar sus corazones á el Divino

Nazareno como único consuelo y refugio en todas las adversidades y contratiempos.
En 1834, Dios llamó para si á este piadoso hermano, siendo ya de bastante edad, y así no pudo
contemplar las tristes circunstancias porque atravesó de nuevo su amada Cofradía. A no haber terminado el número de sus años, hubiera presenciado nuevos testimonios de la misericordia y la bondad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, para su Confraternidad de Jerez de la Frontera.

Desde 1813, continuó la Hermandad pacíficamente en su Capilla; dando culto a sus sagradas imágenes, y haciendo su anual .procesión de penitencia en la madrugada del Viernes Santo, hasta 1840. En este año, de tristísimo recuerdo para la Cofradía, siendo Presidente del Ayuntamiento Don Manuel Sánchez Silva, ordenó dicho, señor, porque así lo tuvo á bien y nada más, derribar el antiguo Convento de San Francisco, por cuya causa esta capilla que era dependencia de é1, sufrió la misma suerte.

El Real Convento de los Observantes, construido por nuestros piadosos antepasados, fue totalmente destruido, y de la capilla de Jesús Nazareno no quedó más que el recuerdo. Así concluyó tan devoto santuario, que á fuerza de tantos afanes levantara, por decirlo así, la Hermandad en el ultimo tercio del siglo XVII, A los 166 años de en construcción (2). Con lágrimas en los ojos vieron los piadosos jerezanos la ruina de uno de sus lugares de devoción más queridos.

La Iglesia de San Francisco se salvo casi por un milagro, más el Convento y la capilla del Divino Nazareno, desaparecieron del todo, quedando su área convertida en un solar que destinado por largos años á mercado de carbón y de frutas y hortalizas al por mayor, motivaba la risa de los naturales y forasteros, que lo veían en medio de la hermosa Jerez.

La capilla de Jesús Nazareno, tenía una sola nave, de bóveda, siendo sus dimensiones, según testimonio de personas que la vieron, con pequeña diferencia, las de la iglesia de RR: Descalzas de esta ciudad. En el frente al lado del norte estaba el altar y retablo mayor, ocupando el lugar preferente la imagen de Nuestro Padre Jesús y en los nichos laterales estaban las del Titular San Andrés y de San Juan Evangelista. En el costado derecho frente a la puerta se encontraba el altar de la Virgen, siendo estos dos únicos altares los que tenía la capilla. Toda ella estaba cubierta de azulejos pasta bastante altura; los cuales azulejos no obstante su escaso merito, la daban un aspecto muy vistoso-, representando su dibujo trofeos de la Pasión. Tenía una anteiglesia muy capaz, y la puerta de ella daba al llamado patio de San Francisco.


Gran parte de los materiales se invirtió en construir un paseo en la plaza del Arenal, y los azulejos unos pasaron a el Hospital de Sta. Isabel que acababa de establecerse; otros a la nueva casa Ayuntamiento donde sirvieron en gran número para levantar una pared, otros á el convento de Capuchinos y otros a casas particulares, conservándose algunos como recuerdo por personas que alcanzaron a ver la Capilla.

En aquellos días de angustia, la atribulada Hermandad trasladó sus imágenes provisionalmente a la iglesia de San Francisco, donde permanecieron poco tiempo, siendo después colocadas en San Agustín, en una capilla del lado de la Epístola. Esta iglesia se hallaba en mal estado: su bóveda se llovía por varias partes, y además la afeaba notablemente su retablo mayor, tan pequeño como pobre y de mal gusto. Uniendo la Hermandad sus esfuerzos a los de los reverendos Agustinos exclaustrados, y especialmente a los del infatigable y de buena memoria el jerezano Fr. Ramón Rendón, la repararon y solicitándole retablo del ex convento de Belén, que estaba depositado junto a la casa del Sr. Marques de Campo Real, le colocaron en San Agustín, haciéndose con este objeto una suscrición entre los Hermanos.


La desamortización no se olvido ciertamente de los bienes que poseía la Hermandad, y la incautación, (palabra añadida en este siglo, según dicen, á el, diccionario castellano) también supo ejercitar con ella sus habilidades, obligándola (comp. recordando los buenos tiempos de la invasión francesa) a entregar á los comisionados del gobierno los hermosísimos faroles de plata que llevaban los pasos en la cofradía, los cuales por lo pronto se hubieron de sustituir por unos de metal.

A fuerza de reclamaciones y de mil trabajos, devolvieron de Cádiz algún tiempo después los incautados faroles, pero en tan mal estado, tan rotos y con tantas piezas menos, que fue necesario venderlos y con el importe y el producto de una suscrición abierta se compraron en Sevilla otros de plata; que costaron 537 reales 5o céntimos.

4-.Traslado a la Capilla de San Juan de Letran

Siendo Mayordomo Don Miguel Maria Rendón en 1851, se hizo Junta general en la que se determinó solicitar del Arzobispo de Sevilla, para trasladarse a ella la Hermandad la iglesia de San Juan de Letran, que estaba cerrada al culto. Acordado por unanimidad, se dio cuenta a el Arcipreste, quien a nombre de la Cofradía solicito esta gracia del Prelado

. El resultado fue satisfactorio, pues en 4, de Diciembre de 1852 se recibió del Arciprestazgo el siguiente oficio. «Arciprestazgo de esta ciudad y su partido.-El Señor Secretario de Cámara y gobierno del Excmo. Cardenal Arzobispo de Sevilla mi Sr., con fecha de ayer me dice lo que sigue: En la solicitud elevadada a su Eminencia el- Cardenal Arzobispo mi Sr. por Don Miguel Rendón, prioste judicial de la Hermandad' de Nuestro Padre Jes6s Nazareno de esa ciudad, pidiendo se le ceda la capilla de San Juan de Letran, que esta sin uso, para colocaren ella las imágenes, ha decretado el expresado Sr. con fecha 26 de Noviembre próximo pasado lo que sigue:

Concedemos a la Hermandad suplicante el use de la Iglesia; de San Juan de Letran para que pueda trasladarse a ella con el fin de dar culto publico, y con la condición de recibir dicha iglesia por inventario; ante el Sr. Arcipreste, quien nos remitirá: un tanto de él autorizado; debiendo también la. Hermandad atender a la conservación del templo y dependencias teniéndolo siempre inhiesto y reparado, y para que tenga efecto esta gracia, comuníquese al expresado Arcipreste este nuestro decreto, encargándose en su cumplimiento. Todo lo que traslado y comunico a V. para su inteligencia, satisfacción y fines ulteriores. Dios guarde a V. muchos años. Jerez 4. De Diciembre de 1852.-Juan B. Villalón.-Sr. Prioste judicial de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de esta ciudad".

Posesionada la Cofradía de la Iglesia de San Juan de Letran, la restauró convenientemente, y para colocar en preferente lugar a Nuestro Padre Jesús, se traslado al lugar que hoy ocupa el Santo Crucifijo que con el titulo de la Defensión se veneraba de antiguo en aquella iglesia.

También trasladaron el retablo que tenia dicho Crucifijo en el presbiterio, con intento de poner en su lugar el de la antigua capilla, que aun conservaba la Hermandad, pero se vio ser de cortas dimensiones para llenar el testero de la Iglesia como deseaban. En este caso, á propuesta de uno de los Hermanos mayores, Don Miguel Martínez, pasó una comisión de la Hermandad a case de las Señoras Puentes, suplicándole tuviesen á bien conceder el retablo mayor de la derruida iglesia del Hospital de San Juan de Dios, el cual retablo por librarlo de que fuese vendido para leña, compraron al gobierno.

Dichas Sras oyeron gustosas la petición de la Hermandad y dieron amplias facultades al Sr. D. José Romero Gil para que en nombre de ellas lo entregase a la Hermandad, pero con la condición precisa y terminante de que fuera en usufructo, para evitar en lo sucesivo reclamaciones del gobierno.

La Hermandad acepto dicha donación en esta forma, acordando dar un voto de gracias al Sr. de Romero Gil, no solo por la donación sino por la limosna que dio para la colocación del retablo .y reparos de la capilla. El total de gastos ocasionados por una cosa y otra ascendió a 7008 reales vellón.

En 2 de Noviembre de 1866 fueron elevados: los Estatutos de esta Venerable Hermandad, a S. M. Da Isabel II, para su aprobación, la cual se consiguió por Real Cedula, espedida en 29 de Enero de 1867.

Por espacio de 15 años permaneció tranquila la Hermandad en San Juan -de Letran, hasta 1868, en que estallo la revolución de Septiembre respirando sana contra la Iglesia Católica y contra todas sus instituciones.

El nuevo orden de cosas atrajo nuevas tribulaciones sobre la Hermandad, pues a poco de efectuarse la revolución se presentó en la capilla el Sr. D. Manuel Simó (q. g. h.), Capitán que fue de los Zapadores Bomberos; y después de reconocerla manifestó ser buen local para la Compañía por reunir mejores condiciones que el que tenían en la cárcel pública. Don Manuel L. Fernández, que era Mayordomo desde 1866, protestó solemnemente y después la Junta directiva por lo que pudiera ocurrir trató de buscar Iglesia donde colocar las sagradas imágenes, y se decidió por la Iglesia de San Marcos; mas el Señor Cura, que lo era el Prebistero Don José Maria Piquero, manifestó que a causa de tener todos sus altares ocupados, la Iglesia era de pocas proporciones.

Después de algunos días pasados en la mayor ansiedad, se recibió una orden de la junta revolucionaria, por la cual se mandaba desalojar la Capilla lo más pronto posible para posesionarse de ella el citado cuerpo de Bomberos, lo que llenó a todos los hermanos de indignación, que se hizo general a todos los buenos católicos de Jerez antes de
abandonar la capilla, se hizo el ultimo esfuerzo pasando una Comisión de la Hermandad a suplicar á la dicha junta revolucionaria la derogación de tan inicua arbitrariedad, mas nada pudieron conseguir de tan galante corporación.

Esto tenia lugar el 21 de Diciembre, y en el mismo día se personó en la Capilla el Alguacil Eclesiástico, ordenando a los hermanos de parte del Arcipreste D. Eduardo Valverde, que las cosas permaneciesen como antes y que las imágenes no saliesen de la Capilla. Grande alegría tuvo la Hermandad con esto último, creyendo conjurada en parte por lo menos, aquella deshecha tormenta de tribulaciones; mas este gozo fue muy pasajero, perdiéndose todas las
esperanzas; pues a los dos días mando la citada junta revolucionaria que inmediatamente y sin apelación alguna fuese desocupada, dando escasamente cuarenta y ocho horas de término para que los hermanos la desalojasen.

La misma noche de Navidad, como a las once de ella, fueron las imágenes trasladadas precipitadamente a la cercana iglesia de Santo Domingo, y con licencia de su Capellán colocada la de Nuestro Padre Jesús en la capilla del Rosario

5-.La Revolución

Al día siguiente, muy de mañana, se presento en San Juan de Letrán una cuadrilla de operarios, rebosando de aquel patriotismo que entonces estuvo tan en boga, dispuestos a derribar los altares, y á no dejar ni una astilla si fuese posible, más presentándose el Sr. D. José Romero Gil, reclamo el retablo mayor, el cual poseía la Hermandad en usufructo, como se ha dicho, y reconocido su derecho y quitado cuidadosamente, fue trasladado a unos almacenes en el ex-convento de los Descalzos.

Otros retablos e imágenes fueron conducidos a Santiago y á casa del Mayordomo las alhajas, ropas, etc. (3)

Ya se habían repuesto algún tanto los ánimos de los Cofrades, cuando un nuevo quebranto vino a perturbarlos, sabiendo el 16 de Enero de 1860, que a1 siguiente día se cerraba al culto la Iglesia de Santo Domingo. En tan triste situación, no sabiendo donde colocar con el debido decoro las imágenes, determinaron depositarlas en la casa del Mayordomo, calle de Medina, número 24, hasta que pasasen aquellas circunstancias tan aflictivas e ínterin no diese una determinación la Autoridad Eclesiástica.



A altas horas de la noche y: envueltas: en sabanas, con la mayor decencia: posible, fueron trasladadas a hombros, de, los hermanos y colocadas: en: una habitación del piso principal donde permanecieron cinco años. Durante este, tiempo se rezó todas las, noches delante de la, Venerables efigies, la corona dolorosa, asistiendo algunos devotos y siendo mucha la concurrencia el Jueves y Viernes Santo que iba á visitarlas celebrándose además todos; los días festivos por la intención de la Hermandad una misa rezada en la Iglesia de San Pedro.

Los días, parecían siglos á los devotos Hermanos mientras veían á la Santa Imagen de su amado Nazareno sin culto publico, y no admitiendo demora su afecto y devoción, hasta acordaron en varias juntas celebradas comprar la Iglesia de las Angustias, con este designio se abrieron varias suscriciones, mas el resultado de ellas no daba ni aun esperanzas de poder llevar a cabo empresa tan costosa; pues aunque los, Hermanos son ricos en amor a Nuestro Padre Jesús, son casi en su totalidad bastante pobres en recursos pecuniarios.

Llegó en fin el año de 1874, en el cual siendo Alcalde de esta ciudad Don Andrés Revilla, se devolvió, á la Cofradía la Iglesia de San Juan de Letran, pero en el estado más deplorable; el presbiterio no existía, el coro estaba desmantelado y las paredes destrozadas. Así lo dejó el cuerpo de Zapadores Bomberos, los cuales solo edificaron una fachada imitando un edificio de la edad media, donde estuvo la puerta de la que fue iglesia de la Escuela de Cristo que existió junto a San Juan de Letran.

Antes de hacer la renovación de la capilla se tuvo en ella una Junta general y se acordó: para empezar la obra, abrir una suscrición entre los Hermanos que produjo 4.000 reales, y acudiendo después a la caridad de los católicos Jerezanos, estos contribuyeron también con su óbolo para tan laudable objeto.

Lo más pronto que se pudo quedó concluida la obra en la cual se invirtió la respetable suma de 35.078 reales 49 céntimos, El diez y ocho de Julio se hizo la reconciliación de la Iglesia y el siguiente se celebró una solemnísima función de acción de gracias con el Santísimo. Sacramento manifiesto, y con sermón que estuvo a cargo del Sr.D.Jose R.de.Gongora, Capellán de la Real de San Fernando, y a la tarde- salio en solemne procesión S. D. M. En uno y otro acto fue extraordinaria la concurrencia de fieles, no cesando ni un momento: hasta las once de la noche, ansiosos todos de contemplar en su Capilla Nuestro. Padre Jesús Nazareno: después de 5 años y 10 meses de ausencia.

6-.Regreso a San Juan de Letran

Después de la restauración de la. Capilla, en los años que han trascurrido, ha tenido: la Hermandad serios: disgustos sin mis causas que reclamar algunos objetos que en: -justicia le pertenecían, pero dichos disgustos han terminado satisfactoriamente para la Hermandad.

En el presente año prosigue en San Juan de Letran; dando culto a la imagen de Jesús Nazareno, celebrando en la Cuaresma un suntuoso Septenario y habiendo hecho en; las anteriores su acostumbrada estación: a la Iglesia Colegial en la madrugada del Viernes Santo, a menos que el tiempo lo: haya impedido. Otros cultos se celebran durante: el año, teniendo varios turnos del jubileo circular, diciéndose además de 1a de los días festivos bastantes misas entre semana.

Para todos estos actos es mucha la concurrencia, por la buena situación de esta Iglesia, y el devoto: afecto que toda la ciudad profesa a Nuestro Padre Jesús. Se reza también, todas las noches del. año la Corona dolorosa.

La procesión de la madrugada del viernes santo; no obstante la infelicidad y poca piedad de estos tiempos y que no puede compararse- con las antiguas procesiones, es una de, las más lucidas; bien ordenadas y devotas, que salen: en Jerez.

En primer término aparece la bandera de San Andrés de fondo encarnado y aspa de color verde, que en estos últimos años ha empezado á salir renovando la antigua costumbre de esta cofradía.

Después prosiguen el S. P. Q. R y los trofeos o insignias de la Pasión, los cuales son de plata. Sigue el paso de Nuestro Padre Jesús en hombros de los Hermanos que han adquirido este derecho por su antigüedad, y á continuación el palio y la Cruz parroquial. Detrás viene San Juan Evangelista y después el paso de la Virgen, cerrando la procesión el preste, de capa pluvial. Una banda de música tocando piezas religiosas, y un piquete de soldados, acompaña toda la estación. Después que lo ha hecho en la Iglesia Colegial, tiene lugar antes de volver á su Iglesia el Paso de las tres caídas, ceremonia conmovedora que no se ha celebrado siempre en un mismo sitio, aunque de algún tiempo á esta parte se hace en el Arenal, como desde muy antiguo acostumbraba esta Cofradía.

Al llegar la procesión al sitio designado, un señor: Sacerdote convidado al efecto, desde un balcón dispuesto con tornavoz y paño de pulpito morado, predica á el numeroso pueblo sobre la triste escena que tuvo lugar en la vía dolorosa, cuando Nuestro Señor Jesucristo camino por ella con la Cruz sobre sus hombros. A un aviso del orador la procesión avanza y á una señal dada se verifica el paso de las caídas inclinando hasta el suelo la parte anterior de la urna del Nazareno y dejando levantada la posterior, al mismo tiempo la ronca trompeta se deja oír y los canto es entonan con voz fúnebre un verso del Miserere cubriéndose con el palio la imagen de Nuestro Padre Jesús.

Entre tanto el Sacerdote exhorta al pueblo, dirige suplicas á el Divino Nazareno, etc., hasta que haciendo nueva señal se levanta el paso repitiendo otras dos veces la misma escena. El cuadro es conmovedor sobre todo encarecimiento, digan lo que quieran los incrédulos, haciendo gala de necios y descreídos, pues los corazones de los que no han perdido la fe se estremecen de compasión y de amor y más de una lágrima humedece las mejillas. Siguiendo su marcha el paso de Nuestro Padre Jesús, prosigue el del evangelista, á quien dirige la: palabra también el orador haciendo lo mismo al pasar la Virgen, concluyendo el acto y la procesión se dirige á su Iglesia. Desde tiempo inmemorial hasta el año de 1840, se veían caminar muchos hermanos detrás del paso de Nuestro Padre Jesús, cubiertos con una pobre túnica ceñida con una soga, el rostro cubierto y los pies descalzos, yendo cargados con una Cruz de grandes dimensiones, hecha sin artificio ni primor alguno.

En los tiempos más prósperos para esta Hermandad, llego á veces a pasar de 500 el número de estos hermanos, siendo rara aun a principios de este siglo la casa donde no se conservaba una cruz de las referidas. Al caer Nuestro Padre Jesús caían también debajo de sus cruces, oyéndose a larga distancia el ruido que producían tantas y tan grandes al tocar en el suelo y chocar unas con otras.

Mucho se ha hablado y aun después de tantos años en pro y en contra de esta antigua devoción. Muchos la han apodado de hipócrita y le han llamado fanatismo, aventurando bastante, no considerando al hablar así , que la piedad de nuestros mayores era muy grande, y que el principio de esta devoción pudo ser otro que esta misma piedad y deseos de penitencia. No dudamos que algo habría de reprochable como en todas las cosas donde el hombre interviene y que la vanagloria y la honra mundana recibían mochas veces gran favor de los hermanos de cruz como se nombraban, pero no nos atrevemos á reprobarla estrictamente.

ACCIDENTE GROTESCO CON EL EJERCITO FRANCES
La devoción de los Hermanos de Cruz, dio margen á un accidente grotesco que no podemos por menos que consignarlo aquí. En 1823, estaba acuartelada en el Arenal una división del ejército Francés que al mando de Angulema había venido para libertar a Fernando VII de su prisión en Cádiz.



En la mañana del Viernes Santo desfilaba la Cofradía de Nuestro Padre Jesús por delante del cuartel y un centinela se paseaba tranquilamente por debajo de los portales, quien al divisar aquel gran numero de hombres que cargados con cruces gigantescas salía por la puerta Real, se sobrecogió de tal modo que entrando en el cuartel, dando gritos desaforados de espanto, puso sobre las armas a toda la división, pues las voces fueron tales, que no parecía sino que un formidable enemigo había invadido la Plaza.

La túnica o habito de los individuos de esta Cofradía es de color morado, de tela humilde, van ceñidos por una soga ó cinturón y cubierta la cabeza con un sencillo capirote o capilla sin artificio ni plegado alguno, como conviene á individuos a quien el pueblo llama con el nombre de penitentes, y al lado izquierdo sobre el pecho llevan el escudo de la Hermandad. Si nos fuera permitido, recomendaríamos á los Hermanos que arrojasen de su vestido como cofrades, todo lo que oliese a mundano, que el cinturón desapareciese trocándose por una pobre cuerda de esparto que rodeando la cintura diese también una vuelta al cuello, que el calzado mas o menos premioso fuese sustituido por la humilde alpargata y que todo primor superfluo desapareciese del bordado del escudo.

Despreciando la vana gloria y la honra mundana, den al mundo sensual y enemigo de la penitencia, un ejemplo de humildad cristiana en el día en que el Santo de los Santos y el Rico por excelencia, camino á el Calvario pobre y humilde con la Cruz sobre sus hombros para redimirnos.


La insignia o divisa de esta Cofradía es una cruz griega, con cuatro mas pequeñas en sus ángulos, escudo que fue del Reino Cristiano de Jerusalén y lo es todavía de los Santos Lugares, conservándolo también como distintivo suyo la Orden de caballeros del Santo Sepulcro. No sabemos si por haber tenido origen la Cofradía en una casa del Orden seráfico, cuyos religiosos son como todos sabemos guardianes y custodias de los Santuarios de Tierra Santa, tomo esta insignia.

Creemos sea propia de la Cofradía de Jesús Nazareno, pues sabemos de algunas de ellas que ostentan este mismo escudo: Ninguna de las imágenes es de relevante merito; algunos constantes en la manía de atribuir cualquiera escultura algo notable al principio de los escultores sevillanos, han querido también atribuir la de Jesús Nazareno a Martines Montañés. Nosotros que hemos tenido ocasión de examinar en Sevilla, las magnificas del Señor del Gran Poder y del Señor de la Pasión obras ciertamente de tan celebre escultor-no obstante ser profanos en la materia, no la creemos de tan insigne artista.

Lo que afirmamos es que pocas imágenes se hallaran que hablen tanto al alma como esta; a poco que se la contemple con ojos cristianos, el corazón se enternece en gran manera, una mezcla secreta de terror y de confianza hace estremecer y sin esfuerzo corren las lagrimas en abundancia. Toda la imagen es de hermosa talla perfectamente modelada, al decir de los inteligentes, y su posición es la de un hombre que camina agobiado debajo de un gran peso. Delante del Señor cuando sale la Cofradía va un judío o sayón de muy buena escultura, en actitud de tirar con gran fuerza de una soga que va atada al cuello del Divino Nazareno.

Este judío es el conocido vulgarmente en nuestra ciudad con el ridículo nombre de
Marquillo. Las imágenes de San Juan y de Nuestra Señora del Traspaso aunque devotas, nada tienen de notables. Muchos prodigios o milagros ha obrado Dios Nuestro Señor en favor de los devotas de esta venerable efigie de Nuestro Padre Jesús; si desde tiempos antiguos se hubiesen escrito formarían un grueso volumen. En nuestros días se han repetido, algunos de los cuales pueden testificar muchas personas, cofrades y extraños a la Hermandad.


Varias veces ha salido en procesión de rogativas en públicas calamidades, siendo la ultima vez en Noviembre de 1883. Muchos no creyeron prudente, que se hiciese esta procesión, por hallarse los ánimos muy exaltados, con las turbulencias promovidas por los pobres jornaleros, los cuales, sin trabajo y oprimidos por la miseria, arrebataban cantidades de pan de los establecimientos o de donde lo encontraban; pero los hermanos confiados en Nuestro Padre Jesús, no se arredraron, determinándose a sacarlo procesionalmente y conducirlo a la Parroquia de San Miguel, donde el Reverendo Padre Cadenas, de la Compañía de Jesús, con la función que le es propia, hizo una conmovedora platica moviendo los corazones grandemente.

La procesión fue devotísima y: con tantos acompañantes que al regreso, llegando a San Juan de Letran los primeros, aun Nuestro Padre Jesús estaba en la Lancería. El acto fue Coronado por una exhortación que el notario Eclesiástico de esta ciudad, Don Manuel F. Tramblet, pronuncio desde un balcón en la Alameda de Cristina.

Al llegar aquí creemos terminado nuestro trabajo; que al fin, como nuestro no puede estar exento de muchas imperfecciones, mas antes de terminar permítasenos hacer una breve consideración a los Cofrades de Nuestro Padre Jesús.

Una deserción general se nota, en las filas de los creyentes; el grosero materialismo, y el orgulloso racionalísimo, pretenden dominar al mundo reemplazando el vicio a la virtud y poniéndose el hombre soberbio con todas sus miserias en lugar de Dios, fuente y origen de todas las perfecciones.

En último término no se pretende otra cosa, con esta apostasía universal, que destruir si fuera posible la obra de Jesucristo; esto es el Catolicismo. Responsables en gran parte de los grandes males que aquejan a la Iglesia Nuestra Madre son sus mismos hijos, unos desatendiéndose de los sinsabores que la aquejan, otros confesándose adictos parciales suyos, y al mismo tiempo haciéndola la persecución más horrible y traidora.

Unos y otros son dignos de nuestra compasión: los unos por su apatía y los otros por su mismo proceder; si contra ellos unieran sus esfuerzos todos los buenos, que aun gracias á Dios son muchos, pronto o se declararían adversarios descubiertos o volverían a ser buenos hijos do la Iglesia Católica y entonces el triunfo de esta seria seguro, como realmente será, pues las infalibles palabras de su Divino Fundador no pueden faltar.

El tenaz empeño de la moderna impiedad es arrojar no solo de la sociedad a Jesucristo, sino también si le fuera dable hasta del trono que ocupa en el cielo como Rey de Reyes y
Señor de los que dominan a la diestra de su Eterno Padre; así es que aborrece de muerte a, las congregaciones católicas, que con todas sus fuerzas procuran mantener en hiestala sagrada bandera de la Soberanía Social de Cristo. He aquí el gran cometido que en su esfera debe llenar la Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno: proclamar á Jesucristo Salvador de los hombres, Camino, Verdad y Vida y única tabla de salvación para el mundo, próximo a perecer en horrible naufragio. Levante también su voz a la par del mundo incrédulo, y refuerce ese acento magnifico: Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera, que resuena en los ámbitos de la tierra.

El verdadero cofrade de Jesús Nazareno debe ser ante todo cristiano practico, y ferviente católico sin añadidos ni cortapisas; únicamente así contribuirán a la reforma del mundo corrompido, para lo cual es nada dar una vuelta por las calles con unas imágenes que algún día como obra de los hombres tendrán que perecer y cubrirse con un vestido que mirado con ojos mundanos no deja de ser algo grotesco.

Volvemos a repetirlo: el que no sea católico en todas partes y en todas las situaciones, el que no cumpla con sus deberes como hijo do la Iglesia, el blasfemo, el que transige mas o menos con los enemigos de la verdad y del bien, y también añadiremos, el que no sea católico del Papa, no merece estar inscrito en esta venerable Cofradía, ni ostentar su santa divisa. Prosigan dando fervorosos cultos en su Iglesia, no sean jamás mezquinos para Dios, de quien hemos recibido todos los bienes. Imiten al justo Abel ofreciendo a Dios sus primicias y a la piadosa Mujer del Evangelio, ungiendo con precioso bálsamo el sagrado Cuerpo de Cristo.

Adelante, pues, y no desmayen; prosigan siendo los Hermanos de Jesús Nazareno los sostenedores de las piadosas tradiciones de nuestros mayores y los herederos de su piedad, en la firme esperanza que no ha de retardarse la corona prometida a los que no se avergonzaron de confesar a Cristo.

Tengan gravadas en sus almas y fijas de continuo delante de sus ojos las palabras del Divino Nazareno: Todo el que me confesare delante de los hombres, Yo también le confesare delante de mi Padre

Observaciones

(1) Se ignora el paradero de esta lámpara. Hoy tiene dos de metal, encontradas en un rincón de la torre de la Victoria, que se reconocieron por tener el escudo de la Hermandad y su nombre, y las mando platear a sus espensas el actual mayordomo

2) Esta Capilla estaba en todo el frente que hoy ocupa la plaza nueva de Abastos, y detrás estaba el Convento.
Cuando todo se hubo derribado, se vendieron las puertas de la Capilla para una viña, donde todavía se-conservan. También se vendieron varias puertas, tanto del Convento como de la Capilla, así como las columnas de mármol que compradas por D. Víctor Viaña, las colocó en la Tienda y Café de la Victoria, donde hoy se hallan.
- . El resto de los materiales fue trasportado a la plaza del Arenal, para levantar y mejorar el piso.

(3) El cancel de la iglesia lo llevaron al Cementerio, en donde se encuentra. .
El que existe en la actualidad, lo costearon los Sres. Rivero y O'Neale, y lo regalaron á la Hermandad á condición de poseerlo
- mientras la iglesia, estuviese abierta al culto divino.