A mis hermanos nazarenos

Os reescribimos una preciosa y sentida carta del hermano Emilio de la Rosa Nieto, que salió publicada hace varios dias en un periódico de nuestra ciudad.

Eran las siete y nueve minutos de la mañana, de la inigualable y mágica “Noche de Jesús”. La Hermandad, mi Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en su acompasado y devoto caminar, se encontraba, después de dejar la S.I. Catedral, por plaza Peones.
Yo como todos los años “pegaíto” a Nuestra Madre del Traspaso, santo y seña de mi vida, aunque este año lo he pasado un poco mal por unas molestias en la rodilla, lo cual no me ha impedido terminar. “Ella” nunca me abandona.
También me acompañaban mi mujer, Manoli, mi hijo, Jorge – cargador de Nuestra Madre- y mi hija, Miriam, que esta embarazada de cuatro meses de una niña muy deseada que llevará el nombre de Alicia. aunque al principio hubo algunas dificultades – se encuentra en alto riesgo- afortunadamente ahora marcha todo mejor.
Una nueva chicotá y nos plantamos al incio de Carpinteria Baja, donde descansaríamos un poco para encarar dicha calle con las dificultades que ésta conlleva.
El cuadrillero se dirigió a los cargadores y con mucho cariño les comentó: “Esta levantá var por un hermano que se encuentra regular, con dolores en la rodilla y en la espalda, y que si Dios quiere y Nuestra Madre, este verano va a ser abuelo, así que “vá por Alicia”, Emilio tuyo es el llamador” .
La emoción embargó todo mi cuerpo, juro que no me lo esperaba, me temblaban las piernas y las lágrimas mojaban mis mejillas, y solo acerté a decir ” Gracias Madre mía, arriba con ella! y mis hermanos la llevaron al cielo.
Querida nietecita, estoy soñando con que el año que viene, cuando ya estés en el mundo, si Dios así lo quiere, al pasar por el mismo sitio, te cogeré en mis brazos, acercaré mi sudurosa y cansada cara a tus cachetitos sonrosados de terciopelo y cogiendo tu farolito, que es la luz que iluminará tu vida, miraremos a Nuestra Madre a sus divinos ojos con las ojeras marcadas y su pálida cara, y le diré que un grupo de hermanos le “dedicaron” la mejor “levantá” a una nazarenita llamada Alicia, y seguro que tu lo entenderás, un beisto cariño.
Gracias Raúl, Hermano Mayor, gracias Joaquín, cuadrillero de Nuestra Madre. Gracias maestro Pepe Castaño. Estos son los momentos que engradecen y dignifican personas como vosotros.
Gracias a mis hermanos y hermanas nazarenos, los de los ” Corazones moraos”.